Son numerosas las tendencias actuales en el mundo del fitness, pero sin duda las clases colectivas siempre están en el top ten. Es el lugar donde prima la diversión unida al esfuerzo físico, la socialización y sobre todo, el punto de inflexión donde la gente comienza a iniciarse en el entrenamiento.

  1. Mejora de la condición física. Al realizar un ejercicio físico donde se ponen en práctica tareas motrices que están relacionadas con las capacidades físicas básicas (fuerza, resistencia o flexibilidad) se van a conseguir de forma directa o indirecta dependiendo de la frecuencia, volumen o intensidad, beneficios que harán mejorar la condición física y la salud del usuario. Estas capacidades ayudan a la prevención de enfermedades cardiovasculares y cardiorrespiratorias, el cáncer y diabetes y mejoran la calidad del sueño.  A mayor variedad de práctica, mayores beneficios, ¡pero ojo!, cuidado con los excesos de práctica, éstos podrían suponer un sobreentrenamiento y acarrear lesiones o patologías y un futuro abandono por desmotivación.
  2. Mejora de la salud mental. Tal y como explica en su estudio Pellicer (2016) “se plantea la actividad física como una práctica vital para la salud del cerebro”. El cerebro actual se formó a través del ejercicio y es justamente la falta de movimiento la que puede explicar algunas de las enfermedades actuales. El ejercicio físico produce un aumento del flujo sanguíneo que se traduce en una mayor actividad cerebral
  3. Crea procesos de socialización. Es uno de los principales motivos por los que se acude a las clases, dejando a un lado a los anteriores. La gente crea vínculos personales que ayudan a crear el hábito de realizar de actividad física incluso fuera de los centros deportivos. La experiencia vivida es clave, y el entrenador debe fomentar estos procesos, siendo una pieza importante, a través de dinámicas que fomenten participación y un clima adecuado. El estar acompañados estimula la segregación de dopamina (neurotransmisor vinculado con el buen humor, el espíritu de iniciativa y la motivación).
  4. Mejora de la salud emocional. Las actividades colectivas son un transportador continuo de emociones donde tanto el entrenador como los usuarios mantienen un flujo de reacciones corporales (variación de la tensión arterial, cambios en la frecuencia cardíaca, liberación de hormonas o cambios en el tono muscular, etc.) que crean una experiencia significativa y lazos de unión entre ambos, que hacen que se quiera repetir dicha experiencia.
  5. Autocontrol. La mejora de la salud interior es un aspecto muy importante en las clases colectivas. Entendiendo esta salud como un precursor positivo en la gestión del estrés. Las técnicas de respiración, relajación, meditación o mindfulness ayudan al autocontrol tan necesario hoy en día.  Las clases colectivas hacen desconectar o apartar de la mente problemas o aspectos prescindibles, ayudando a centrarse en lo relevante.
  6. Responsabilidad y hábito. El hecho de inscribirse como abonado a un centro deportivo trae consigo la firma de un contrato de responsabilidad, quizás el más importante o influyente en una persona. En juego está la salud, el bienestar y la consecución de objetivos. El precio es caro o barato dependiendo del compromiso del usuario. Está demostrado que aquellos que acuden asiduamente estarán más cerca de la adquisición de hábitos. Los pilares deben ser la paciencia, constancia y el seguimiento de todas las pautas indicadas junto con la progresión correctamente planificada.
  7. Transferencia directa al entrenamiento. Alejándonos de algunos de los críticos que crean mala fama de nuestras clases, las clases colectivas además de promover la adquisición de hábitos saludables son una fuerte influencia para la posterior práctica del entrenamiento individual. Gracias a la adquisición del hábito establecido en ellas, el usuario adquiere habilidades y destrezas técnicas y psicológicas que le hacen comprender la importancia de un entrenamiento individualizado dependiendo de su objetivo. El usuario habitual es consciente de la necesidad de complementar sus actividades colectivas con un entrenamiento adecuado a sus características que siga los principios de progresión, sobrecarga, especificidad o especialización entre otros (entrenamiento de fuerza en sala fitness, entrenamiento de resistencia en pista, etc.)

 

“Apuesto por una actividad física divertida, saludable , al alcance de cualquier persona y que forme parte de la vida como algo indispensable”.

Víctor Gamo, Ldo.  Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

Referencias Bibliográficas

PELLICER ROYO, Irene.  (2016) Neuroeducación física. La Educación Física al servicio del Aprendizaje y la Salud. XII Jornadas de Educación Emocional y neurociencia. Universidad de Barcelona. Págs. 92-104

 

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